(Tomado de la tesis doctorado)

Dr.C. José Colado Pernas.

Universidad Pedagógica “Enrique J. Varona”

Para alcanzar generalizaciones y nuevas interpretaciones mediante las actividades experimentales.

Para su formación a través de la estructuración didáctica de las actividades experimentales en el nivel medio (secundario) se aplicaron los pasos definidos para alcanzar generalizaciones empíricas-teóricas por la vía del procedimiento inductivo-deductivo:

La problematización de la realidad con la que interactúa el estudiante a través de la presentación de situaciones problemáticas de la vida cotidiana, que le permitan establecer relaciones de manera inmediata, con hechos o fenómenos, los cuales en su mayoría están mediados a través de productos de la propia creación científico-técnica del hombre. La caracterización de los conocimientos propedéuticos empíricos y teóricos.

La realización de experimentos en el que se modelen las condiciones del objeto de estudio, es decir, en la que se reproduzca la situación en que éste aparece, de modo sintético, con el aislamiento necesario de determinadas variables. La base orientadora de la actividad sobre la que se asientan las guías de actividades experimentales conjuga la orientación de acciones por parte del profesor junto con un grado de independencia en la forma y realización de determinadas tareas, lo que le imprime cierto carácter productivo y creativo a la actividad del estudiante. A través de la observación plantea problemas y suposiciones o hipótesis.

La formulación de generalizaciones en forma de conceptos de manera que revelen las propiedades determinantes del objeto que se estudia. La generalización a partir de lo común entre objetos de naturaleza compatible refleja las propiedades esenciales del objeto en forma de abstracciones. Dentro de esta acción se incluye la contrastación del concepto elaborado con los reconocidos por la comunidad científica y la interpretación y valoración de los resultados del procesamiento de las diferentes fuentes de información.

La ejercitación por medio de la aplicación del concepto a situaciones semejantes o diferentes y el propio diseño de experimentos. Si admitimos por generalización también la capacidad de que el concepto “construido” sea aplicado a una nueva situación, ello significa que el estudiante ha adquirido los rasgos esenciales que le permiten la identificación del objeto, lo cual refleja un pensamiento formado por procedimientos inductivo, identificatorio y deductivo.

Elaboración de informes y exposición de los resultados obtenidos que expresen la solución de las contradicciones surgidas de la problematización de la realidad, la importancia y valoración de los conocimientos y procedimientos adquiridos, así como su aplicación en la solución de otros problemas.

Como concreción de lo antes expuesto, dentro de las guías de actividades experimentales se destacan etapas principales en su lógica interna, que contribuyen a su ejecución, a saber:

Presentación de situaciones problemáticas y experimentos que permiten identificar las ideas precientíficas, expresadas por los estudiantes al explicar cómo ocurren los fenómenos, a partir de los conocimientos que posee y la precisión de la tarea a realizar.

Formulación de situaciones problemáticas más precisas que reflejen los conflictos creados entre sus preconcepciones y las nuevas ideas introducidas por el profesor a través de interrogantes sucesivas y de la búsqueda de conceptos en la bibliografía orientada.

En la formulación de la situación problemática se introducen nuevos conceptos que refuerzan otros ya supuestamente asimilados o que se elaboran conjuntamente por profesor-alumno, que acercan a los estudiantes a las propiedades determinantes de un fenómeno, es decir se precisan y esclarecen los conceptos explícitos e implícitos de la situación problemática. Al explicar sus ideas y plantearse nuevas interrogantes, a través del lenguaje y la comunicación tanto a nivel del cómo como el por qué de los fenómenos, el estudiante establece suposiciones preliminares que estimulan la búsqueda del conocimiento en el proceso de enseñanza-aprendizaje, a nivel de procedimientos racionales-empíricos.

Propone a los estudiantes ampliar el estudio cualitativo de los problemas formulados, con carácter reproductivo analizando fenómenos similares y con carácter aplicativo diseñando experimentos y buscando otros ejemplos de la vida cotidiana. La orientación al tratamiento científico de las situaciones problemáticas y el manejo de las mismas en una variedad de casos, contribuyen a afianzar y profundizar el conocimiento y a sistematizar las acciones.

La ejecución de experimentos en equipos, así como la elaboración de informes, construcción de esquemas, gráficos, etc. alguno de ellos debatidos de forma colectiva, desarrollan capacidades para el trabajo independiente y el diálogo.

Las guías de actividades experimentales propuestas serán exitosas cuando el profesor y los estudiantes estén preparados para ello: el profesor conduciendo la actividad de manera tal que le preste atención a la esencia y no a lo secundario, haciendo uso de preguntas que inciten a la reflexión y el alumno con disposición e interés para una participación activa en la solución de tareas experimentales, la búsqueda de conocimientos por sí solos o con ayuda, e incluso para el diseño de experimentos y la redacción de conclusiones. Es decir, requiere de un papel activo del estudiante en el proceso de aprendizaje, lo cual está determinado por las estructuras cognitivo-instrumental y afectivo-motivacional del estudiante ya apuntadas.

La participación activa y consciente del estudiante en todo el proceso se garantiza a través de las acciones que ejecutan, entre otras:

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